MultiArte – Espacio múltiple de arte

Proyecto Enajenar/En casa ajena.

Cecilia Avati, Eduardo Barreto, Elian Echagüe, Elvis Gauto, Esedele, Jonatan Fernández, Leticia Alvarenga, Liliana Segovia, Luis Ocampos Pompa, Montserrat Díaz Delgado, Natalia Martínez, Nico Mierda, Otilia Heimat, Paolo Herrera, Rebeca Benítez Sosa y Teresita González.

Liliana Segovia.

Texto de Nico Mierda
sobre la obra de Teresita González

En una primera instancia parecía que esto de estar pendiente de dislocar la mirada para adentro y así no aburrirme de girar y girar por el mismo perímetro, apartado de algo común como cruzar entre las dudosas calles con pocas señales, se desplazaría a tocar las puertas que están al fondo de este pasillo de paredes espatuladas mientras observaba un espectáculo único, de una sociedad en la incertidumbre con los rostros anulados de un reconocimiento facial más el estallido de los dispositivos de control exponiendo la brutalidad de un ser deslocalizado de sus sentidos, que silencia a sus otras caras o extensiones que piden ser transporte y guías del bucle con tentáculos vidriosos.

En el encierro, la memoria y el recuerdo entre la disrupción de tecnologías que combustionan en contra de los pasos inconscientes, lentos y sigilosos para entrar más adentro del hueco que propone tallar salidas en la matriz del miedo que crece y se construye muy adentro. El infectado busca mecanismos para generar anticuerpos que activen la voz de las vísceras que suplican un receso a la producción excesiva de deseos que terminarían insatisfechos. Dicen que más abajo ya instalaron ventanas, también que se puede ver el río que agita un cartel luminoso de esperanza a salir de esta pandemia de la no-vida que arrastramos hace tanto, al parecer los trapos de la cocina no duran tanto y necesitan de cambios y repienso. Dentro del cosmos que guarda un ser, se esconden partes que guardan color, silencio y reflexión, donde el lenguaje bullicioso se descargan por las manos, los surcos fuertemente conectados, desplazando pigmento y rasgando revistas , simbolizando coyunturas, habitando otras instancias. De visita a otros terrenos, pero sin moverme de casa, una serie de obras me llegan al mail, descorporizado, moviéndome también a la reflexión del momento que estamos pasando.

Texto de Elvis Gauto
sobre la obra de Rebeca Benítez Sosa

Esta serie de ilustraciones pretende demostrar cuán lejos ha llegado la conquista de lo tecnológico-virtual.

Refiere a la conquista de un mundo paralelo a la realidad, donde las barreras de tiempo y espacio no existe. Un mundo en el cual la conectividad entre personas no se detiene, donde las informaciones llegan a modo de bombardeo continuo, alimentando las ansias de ser un erudito, al menos en modo compartimentado, como acostumbran a formarnos por medio de informaciones fragmentadas en la internet inmediata.

Las ansias del hombre de conquistar su naturaleza y conquistarse a sí mismo lo tiene por heredado. Pero es seguro que somos arrastrados en una ola global, y los humanos somos cada vez más acomodados que nos dejamos influenciar fácilmente por lo que un grupo de personas piensan o dicen.

Texto de Eduardo Barreto
sobre la obra de Jonatan Fernández

Me crecieron mujeres en la piel, cerca del hombro. Niñas corriendo desde la ingle. Siamesas en el ombligo. Es la intemperie útero de semilla. Toda yo un bosque, después del incendio en los ojos.

Cenizas como único consuelo de troncos.

Cenizas como único consuelo de troncos.

Sangro verde en vez de caricia.

Sangro verde en vez de caricia.

Un sátiro organiza el fuego. Ella se regenera y vuelve a secar. Traga el sol y la daga. La garganta, terreno de espinas. Nada crece. Lleva en su vientre asesinos seriales.

Los hongos son ancianas

que olvidaron cuentos.

Texto de Teresita González
sobre la obra de Cecilia Avati

Algo quiere salir..
salir a pesar de mí, a pesar de ti,
aunque duelan los dedos, aunque queme como el fuego.

Algo quiere vivir..
vivir a pesar de mí, a pesar de ti..
aunque para vivir haya que atravesar la espesura del bosque,
aunque para vivir haya que atravesar gruesos muros.
aunque para vivir haya que danzar con el fuego.

Algo ha muerto…a pesar de mi y a pesar de ti..
Y se ha quedado tieso, suspendido en el aire
se balancea y está a punto de caer,
sólo una débil mano lo sostiene.
Un frío y duro suelo de gotas grises lo espera,
pero decide aferrarse a una frágil esperanza.

Rama negra, mustia y triste
ha llegado tu final, pero el arte te ha dado vida
con unos trazos de pincel.
Ya no pende de la cornisa tus brazos sin sentido
pues la musa de veinticinco
te ha dado nuevos bríos
¿Quién eras flotando en el viento,
antes que ella sus ojos en ti posara?
Y decidiera tu forma en un instante capturarla
No eras nadie, sola en el balcón tus largos brazos
al viento bamboleabas.
Sola, y a tus secas ramas nadie las miraba
hasta que ella sin prisa un día pasaba,
alzó los ojos y por tu negra figura quedó prendada.
Algo de tu triste silueta caló en su sensible corazón,
en un acto de ternura registró tu imagen
y por arte de magia has vuelto a la vida,
sobre un papel de fotografía con trazos de pincel
serás por siempre recordada.

Fuego fatuo, fuego esquivo
danzaba en mi mente débil inspiración.
Negra noche rodeaba tu efigie
tus dedos quemantes no podían tocarme.
Tampoco eras nadie al igual que la rama,
en la noche oscura te ibas consumiendo
dejando una hermosa estela de luz.
Mas nada de eso importancia tenia,
pues tu final en breve llegaría.
Una vez más la suave musa del arte vendría
junto a tus llamas a suspirar,
y al sentir tu calor y el dulce murmullo de tu crepitar
sus dedos de maga te convertirían
en imagen perenne para siempre en papel.

Rama y fuego,
Fuego y rama,
Dos seres que nadie veía,
Un destino común los uniría,
los ojos y dedos de la dulce maga
en pareja de arte los trocaría,
y como en viejos cuentos de hadas
¿in/felices? por siempre así vivirían.
Básicamente me centré en la pregunta de cómo me hacía sentir la obra de Cecilia Avati, ésta dio muchas vueltas en mi mente y al principio no encontraba conexión entre ambas imágenes sobre la piedra gris. Luego dejé que mis propios sentimientos hicieran eco en ellas, los dejé aflorar y empecé a escribir esta suerte de poesía, conectando con que la propia Cecilia es el hilo conductor al elegir las imágenes, decidir emparejarlas y colocarlas sobre un suelo gris otorgando al conjunto un fondo. De esta manera, aunque sean dos imágenes capturadas en diferentes momentos forman un todo en una sola obra.

Texto de Jonatan Fernández
sobre la obra de Elvis Gauto

Los huesos, eso que queda como último material físico de algunos seres vivos. Los mismos guardan mucha información sobre aspectos de la vida pasada del difuntx, del ambiente que rodea a la sepultura, de los tiempos.

Muchas ciencias centran sus estudios en decodificar datos mediante el estudio de restos óseos. En culturas antiguas y aun en la contemporánea hay construcciones simbólicas que entre lo místico, religioso, filosófico configuran la cosmovisión en torno a la adoración, apego sentimental, poderes mágicos, modos de preservación de esos huesos de ahí nos lleva por terrenos del pensamiento sobre nuestra propia existencia.

Es en reflexión sobre la existencia que el artista Elvis Gauto va indagando, recurriendo a la osamenta como dispositivo para despertar atención, configurar hipótesis, hilar metáforas sobre la forma de accionar sobre nuestro entorno.

Confecciona a partir de cráneos un cuerpo híbrido animal/hombre, una sinergia montada que se ilumina con una luz eléctrica desde el interior…

La osamenta ya no parece inerte, es feroz, adquiere otra sensibilidad, otra intencionalidad. El sentido de reconfigurar restos que plantea remite a la dualidad vida/muerte pero que dentro de todo augura claridad que rebasa y se expande a diferentes partes, en cierto modo trasciende simbólicamente y se libera transmutando su identidad.

La luz emana desde lo inerte, es energía que invade e ilumina, en el sentido espiritual la iluminación transforma y es esperanzadora.

Es momento tal vez de reubicarnos, rearmar conceptos y paradigmas que vayan mutando nuestra misma concepción sobre aspectos de nuestra vida, que arrojen luz y lleven a reinventarnos en mil formas. La luz que tal vez sea el aura de la esperanza intacta de los que
una vez habitaron esos huesos.

Este ser creado capaz nos insta a explorar nuevas ideas sobre nuestra interrelación con los demás, con la naturaleza, con nosotros mismos; partiendo desde lo que la palabra hibridar conlleva. Lo cooperativo, lo que se puede enlazará otro para conseguir mejores resoluciones, un cruce de modos de pensar, de modos de trabajo para unir y lograr desde esa idea un porvenir más llevadero.

Texto de Rebeca Benítez Sosa
sobre la obra de Esedele

Pensamientos erráticos mientras como empanadas:

Me llegaron las empanadas esotéricas, estaban servidas ya en el plato, servidas así me pareció tener delante un rostro, algunas con ojos que miraban fijo, trajeron de relleno algo que decirme, la curiosidad se sienta conmigo a la mesa. Un encuentro casual entre desconocidos se vivencia, en ocasiones, como una empanada que sacia el hambre que te asalta en la calle. Estas son esotéricas y pienso, antes de probarla: ¿qué empanada no lo es? las empanadas esconden rellenos, esos rellenos esconden orígenes, esos orígenes esconden mano de obra, la mano de obra esconde enunciaciones, las enunciaciones tal vez no escondan nada, por el contrario, existen porque desnudan.

Interrumpo estas ideas, miro a las empanadas, elijo una, doy el primer bocado, ¿qué sabor es este?, mastico, la paseo por mi boca, recuerdo el primer capítulo de un libro que se titula Cultura: ¿un concepto reaccionario? entonces, voy reconociendo el argumento, poder y consumición, hegemonías y gustos, se abre la caja de resonancia, las viejas preguntas se presentan al banquete ¿Qué o quién es el arte hoy, dónde está el arte ahora mismo, dónde vive, a quiénes vive, con quienes conversa, de qué habla, de qué hablaríamos, nos caeríamos bien? ¿por qué me refiero al arte como si fuese solo uno? ¿Cómo llegué a estas preguntas? Antes de dar el segundo bocado la miro, los ojos parecían salirse de la superficie, las bocas y los dientes parecen que quieren probarme a mí. Por un momento, no sé quién comeversará a quién, yo me la como y ella entra a mi cuerpo a recordarme que un territorio de enunciados me pide acudir al banquete.

Doy el segundo bocado y pienso: empanadas hay en todas partes, hay fábricas de empanadas, hay empanadas con y sin marca, de variados sabores, precio y calidad, cocidas para el arrepentirte o para redimirte de culpa por dejarla pasar, las empanadas se mastican en la vorágine del tiempo, están ahí expuestas en vidrieras de luz caliente, escondiendo su contenido, cubriendo una ficción diminuta de saciedad. Pienso en el catering de las inauguraciones, en el catering de grandes conciertos, en Morrisey comiéndose una empanada, en Bronco, en el Papa, en el músico de jahe´o haciendo una pausa en el copetín, pidiendo dos con pancito. ¿Porque no sabemos sus nombres?

Es el casi último bocado, estoy llegando a la punta, me gustan las empanadas con picante y de masa casera, me gustan fritas o al horno dependiendo del relleno, tener escrúpulos alimenticios me hace evitar comerlas fuera de casa pero no quiero hablar de mis gustos. El gusto, es un sentido ciego construido desde los otros, incapaz de reconocerse dependiente, estas empanadas me entraron por los ojos, pero el gusto me dijo cómo enunciarlas.

El plato está vacío, terminaron las empanadas, me siento llena. La masa está buena, ¿cómo será que la hicieron? No la masa que consume, sino la que consumimos. Todo es subjetivo.

Texto de Paolo Herrera
sobre la obra de Leticia Alvarenga

Evisceración [1]: Hurgando en casa ajena (y en la mía)

¡Los cirujanos tienen que ser muy prudentes al tomar el cuchillo!
Debajo de sus finas incisiones palpita el culpable -¡la vida!
Emily Dickinson

Hace algunos meses, antes de imaginar que pasaríamos encerradxs en confinamiento, -ni siquiera sabía el significado de “confinamiento”- recuerdo un domingo al sol en el parque con mi amiga Ana Ivanova, leyendo La enfermedad y sus metáforas. El Sida y sus metáfora, de Susan Sontag -Nos preocupaba el dengue, recuerdo-. En ese ensayo, la autora reflexiona en cómo las metáforas de las enfermedades construyen prejuicios, fobias y miedos que dificultan su comprensión y, a veces, su cura.

Enero era la vida, febrero el miedo, marzo el encierro… y entre la ansiedad con sabor a metal y el distanciamiento con olor a uno mismo, me iba acostumbrando a los días de incertidumbre dejando al tiempo construir sus metáforas.

Rascaba. Primero la piel, tan fuerte que me hacía heridas, luego la tierra, con la que sospechosamente fui hurgando en mi pecho hasta encontrar otras heridas más profundas, algunas que no habían cicatrizado muy bien. Con mucho cuidado, fui sacando hilo por hilo, en una improvisada exploración.

Hace algunas semanas, Sandra Dinnendahl me enfrenta a la obra Evisceración de Leticia Alvarenga. Una serie de objetos realizados con gasa, algodón, hilos y tinta; piezas que dan forma a vísceras, pequeños corazones e intestinos… Conocía el interés de Leti en abrir los “interiores”. Hace unos años, en una pequeña habitación nos abrió un montón de corazones para enseñarnos de qué estaban hechos, de que estaban heridos[2]. Pero me emocionó descubrir esta versión Frankensteinca de Leticia.

Es tan absurdo que llamemos “menudencia” de “menudo” a las tripas, siendo ellas las metáforas de nuestras emociones, cuando quien más quien menos guarda heridas entreabiertas, si es que acaso no somos personas rotas. En cambio, las menudencias que nos presenta Leticia, son pequeños cuerpos arropados en gasa, cocidos delicadamente con hilos y agujas en un acto que pareciera buscar alguna cura, sanar un dolor.

En este ritual de sanación, Leticia revisa las heridas que no cicatrizaron. La piel coraza evidencia nuestra presencia en el mundo, pero ella no ha cicatrizado, los hilos han cedido y dejan entrever el interior que busca salirse de sus márgenes. En El cuerpo herido. Algunas notas sobre poesía y enfermedad, Denise León afirma que “toda enfermedad, toda herida, es una transgresión de las fronteras del espacio corporal, más o menos dolorosa y más o menos profunda, que “abre” el espacio clausurado del cuerpo.[3]

La evisceración es el desgarro, da certeza de la relación entre el sujeto y el mundo, que se rompen en la experiencia de dolor. David Le Bretón en Antropología del dolor afirma que éste, junto con la muerte, es la experiencia humana mejor compartida. Violencia nacida en el propio centro del individuo, su presencia lo desgarra, lo postra, lo disuelve en el abismo que abre en su interior o lo aplasta con el presentimiento de una inmediatez privada de toda perspectiva.[4]

Reabrir la herida implica hacerse cargo. Diagnóstico / Incisión / Corte / Extirpación / Sutura. No se puede pensar en la obra de Leti sin las manos que la hacen. La artista como médico ensaya la experiencia y la memoria en un acto de curación o resiliencia poética. Separa cada uno de los órganos en un envoltorio de gasa que lo protege y lo sacraliza.

Con esta serie se puede entender un significado colectivo del dolor y los rituales de sanación, como recursos simbólicos que nos permiten seguir siendo dueños de nuestro destino y hacernos cargo de nuestros sufrimientos, enfermedades y miedos. De alguna manera Leti me ubica en un lugar de cierta calma, para poder seguir hurgando dentro.


[1] En medicina. Complicación posquirúrgica provocada por la salida de las vísceras abdominales a través de los bordes de la incisión de una laparotomía, debido a alteraciones del proceso de cicatrización.

[2] Interiores. Instalación de Leticia Alvarenga. Centro Cultural de España Juan de Salazar, Asunción, 2012.

[3] León, Denise; El cuerpo herido: Algunas notas sobre poesía y enfermedad; Universidad Nacional de Tucumán. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto Interdisciplinario de Estudios Latinoamericanos; Telar; 2016; Pág 53.

[4] Le Breton, David; Antropología del dolor; Primera Edición, 1999; Pág 133.

Texto de Montserrat Díaz Delgado
sobre la obra de Luis Ocampos Pompa

El sonido nos lleva al calor. Nos sitúa. Sentimos en nuestra piel, en las fosas nasales, pulmones, cuerpo, ese aire caliente, denso, lleno de humedad. Nos despertamos y preguntamos en voz baja si perdurará todo el día, si se sumará un día más a otros tantos que ya pasaron, o vendrá un ligero cambio, aunque sea ligero, y refrescará a la tardecita. Quizás.

Sonido estridente del timbal de la cigarra macho, resonando en su abdomen para llegar cuanto más lejos mejor. ¿Ella vendrá?

Dos líneas pueden ser muchas cosas en una superficie blanca. Traspaso del blanco y negro, del papel y grabado, al desarrollo del movimiento. Las cigarras nos resuelven el escenario, incluso su sonido nos lo podría descubrir.

Los grupos se transforman. Una a una van concluyendo su tiempo, tomando la decisión de salir en busca de su destino. No vienen.

La intensidad del sonido que escuchamos no cambia. ¿Cómo saber quién es quién? ¿Quizás son ellas que van? Aparecen dudas sobre si el sonido es de las cigarras que miramos. Aparecen los visibles y los invisibles. A veces no sabemos si vamos o venimos en la vida.

Ellas van transitando en la oscuridad. Vida bajo tierra que la resguarda y la cobija. Querida Tierra. Raíces que la alimenta durante el tiempo sin ver el sol. Paso a paso se va nutriendo hasta por fin ascender a la superficie, luminosa, donde la luz es de un blanco contundente. Muchas veces entrecerramos los ojos para poder ver.

Las alas completas aparecen en el proceso de transformación. La Metamorfosis. ¿La libertad? El sonido se expande augurando su destino. Largo tiempo de transformación, corto tiempo de canto.

​Volverán y sentiremos otra vez ese momento de quietud, de expansión del aire caliente dentro de nuestro cuerpo.

Texto de Leticia Alvarenga
sobre la obra de Liliana Segovia

En la obra, Liliana trabaja el barbijo como elemento de censura, idea proveniente del nombre que se da comúnmente en Latinoamérica como “tapaboca”.

La obra está hecha con pliegues y bordados de retazos de telas recicladas, acción que llevó a la artista a pensar en los distintos tipos de silencios y denuncias, aquellas cosas que la sociedad tiende a ceder a la censura, para el bien o para el mal.

Tan pronto como se estableció la cuarentena obligatoria en el país, en el mes de marzo, y luego de ver cómo el gobierno instituyó los términos del aislamiento y del acatamiento de las distintas fases, siempre con un tono autoritario y marcial, generando paranoia y miedo, incentivadas por la prensa sensacionalista en la sociedad, y ante el auge de autoritarismos en la región durante esta pandemia del COVID-19, pudimos ver que aquello nunca se fue; esa eficaz herramienta del régimen totalitario, el silencio, ha sido la mejor fórmula para vivir sin problemas ante semejante situación.

En el país, la relaciones de las instituciones con la dictadura y la censura han llegado a ser estrechas y duraderas. Hay un conocimiento de la ciudadanía sobre ello, pero no pensaron que la censura llegaría a cumplir otra función más dañina e irreparable en las generaciones siguientes. No se limitaba a dificultar la libre circulación y al cuestionamiento de ideas, sino que impedía su nacimiento. Así es como hasta ahora, y tal vez por algún tiempo, gran parte de la población calla voluntariamente, pudiendo haberse manifestado sin mayores problemas.

La artista reflexiona, a través del proceso de su obra, sobre la censura como una barrera sanitaria que nos separa del mundo libre.

Otro tipo de silencio que se encuentra en el material de la obra es el trabajo de las mujeres en los talleres textiles clandestinos, donde la invisibilidad, la desigualdad y la explotación se hallan en un solo espacio.

Los talleres textiles clandestinos trabajan para marcas que los subcontratan, pues la mano de obra es más barata, pero las condiciones de trabajo son terribles. La mano de obra, en su mayoría, son mujeres de niveles socioeconómicos bajos, que suelen ser reclutadas o son ellas mismas quienes deciden acceder, con la promesa de una vida mejor. Las jornadas de trabajo de 12 horas diarias y 72 horas semanales, incluso, con prohibición expresa de unirse a algún sindicato o de denunciar el incumplimiento de derechos laborales, son solo algunas de las condiciones a las que se someten estas mujeres, teniendo en cuenta la desigualdad de oportunidades laborales y la inequidad económica debido al género.

Es la explotación laboral tan solo uno de los tantos problemas que enfrentan las mujeres. En términos comunes, se dice que hay explotación laboral cuando se paga una cantidad inferior al valor del producto por parte del propietario a los empleados. Sin embargo, este silencio que se manifiesta me obliga a pensar que el asunto va más allá del simple pago por el servicio, como la completa vulneración hacia las mujeres y la violencia de género, predominantes en las políticas, las instituciones y los discursos que blanquean el sistema patriarcal que se manifiesta de muchas y sutiles formas.

No creo, ni en este final de siglo ni después, que la censura vaya a desaparecer, lo mismo con el patriarcado. Cambiará de rostro, se disfrazará de otras cosas, pero estará ahí, atenta a lo que hacemos, controlando nuestra creación y presta a cercenar si se transgrede lo establecido o a comprar nuestra voluntad para que cambiemos de discurso. No solo deberíamos admitirlo, hay que hacerle frente, aún sabiendo que nuestras fuerzas no bastan para abolirla definitivamente.

Texto de Liliana Segovia
sobre la obra de Montserrat Díaz Delgado

Casa flotando entre manchas de colores,
Calor, hogar, sentimientos, infancia, un hilo…
Sutil escapando, buscando la salida
Un barquito de papel conectado al exterior por esa diminuta línea
Pero a la vez
Fuerte y poderoso
Tan poderoso que puede transportar al camino de la libertad
La libertad de ser.

Líneas sencillas,
Manchas difusas
Una casa transmite intimidad
(Cobijo)
Que protege, guarda los sentimientos
Y a la vez
Deja un espacio en la chimenea para soltar
Dejar ir…
Salir, mover, transportar a ese nuevo encuentro
Que se halla allá
A lo lejos
Y tal vez no tan lejos
Tal vez solo aquí no más
A la vuelta de aquella esquina
Donde las estrellas nos muestran el sendero.

Texto de Ludmila Centurión
sobre la obra de Nico Mierda

Las manos sostienen y contienen, protegen, esconden, pelean y hasta pacifican. Lo que cabe en una palma de la mano lo portamos a veces para compartir por lo menos un pedazo de quienes somos. Y cuánto se oculta dentro de una mano.

Un cigarrillo de marihuana a veces entero, a veces a medias, casi cabe en la palma de una mano, soportando el escondite. Protegiendo la necesidad de existir y subsistir, respirando un poco, al menos, en una burbuja de aire que te desconecte del aquí y el ahora, de tanta realidad absurda, que te libere del aire intoxicado que abunda ahí afuera.

El efecto del cigarrillo radiografiado que desnuda el interior, lo que oculta usualmente la mano, pero lo que muestra también, en este caso. La piel azulada y fría, porque es el fuego el que le da vida al escape, aunque sea efímero.

Texto de Natalia Martínez
sobre la obra de Edu Barreto

Se habla de un deceso.
Sé que fue el momento en que el miedo vio a la Parca.
Ese miedo que nos trajo la enfermedad importada.
Pero tengo mis dudas…
El autor dijo sin decir que se trata del post mortem de lo que llaman la pequeña muerte (valga la redundancia).
Me incita a pensarlo diciendo, «Es un después como ese amanecer que ves tras bailar toda la noche.»
Pero les cuento algo, mi convivencia con la obra fue diferente; igualmente involucra un nacimiento y una muerte.
Primero hizo una jugarreta. ¡Pícara ella!
Les digo esto porque no llegó, entonces reclamé a la intermediaria, ella se disculpó conmigo asumiendo una culpabilidad que no le correspondía, yo sé que la obra manipuló al destino para que no la vea, se escondió entre unas letras para aferrarse a su autor cuán niño que no quiere entrar al jardín el primer día. Igualmente fue tomada por «esedele» y la dejó en mi puerta. La obra no sabía que su padre ya la había lanzado del nido.
Luego pasó que llegó a mí, y ahí no la noté, pasaron unos días para supiera que ya me pertenecía.
Estaba gestándose nuestra convivencia, supongo yo, fue una especie de embarazo sorpresa.
Ya estaba allí, en la dulce espera la obra y de repente sentí las contracciones.

Nació el encuentro.
La vi
La conocí
Me llegó con ella el prospecto pero preferí no verlo.
La vi otra vez , vivimos y convivimos.
Hasta el mal de barco nos agarró, nos peleamos también.
Volví al principio, finalmente el recetario abrí.
Ella no era mía, comprendí.
Surgieron varias preguntas hasta que caí en cuenta: ¡Era yo! ¡Me lo decía todo el tiempo!
Eduardo, el autor, me entregó un pedazo de intimidad y me convirtió en partícipe de ese momento post mortem del que hablé al principio.
Soy YO la que está allí ahora, observando ese amanecer en la cama.

Pero hoy se acabó.
Recuerdan que dije: involucra una muerte también.
La convivencia con ella feneció cuando la entendí.
Ahora vuelve a su hogar, con un trozo de mí.
Me genera tristeza y
Cala en mí la pregunta:
¿Volveremos a vernos alguna vez?

Texto de Esedele
sobre la obra de Otilia Heimat

Las escenas construidas son dramáticas. Los animales de juguete están representados con un claroscuro extremo. La resolución granosa de estas tres fotos son reminiscentes de fotografía analógica o películas antiguas, casi como si se tratara de un still. Los bordes de los pequeños cuerpos de plástico se desdibujan, esforzando la mirada. ¿Se relacionan estos personajes entre sí? Parecen convivir en un mismo mundo de tinieblas. La mirada fija del cerdo aparenta burlona, cáustica y confiada. El cocodrilo nos presenta sus mandíbulas formidables. Del asno apenas se ve un par de piernas borrosas, pero con indicios más complejos de su entorno: una pared y unas masas amorfas de color rosa y amarillo que podrían ser pétalos. ¿Se trata de un pesebre sombrío?

La obra de Otilia Heimat es una serie de cinco imágenes desemejantes. Las imágenes nos presentan más diferencias que similitudes, ya sea en formato, género, material y contenido. Su unión es enigmática. Se puede vislumbrar personajes en algunas de las imágenes: un cerdo, un asno (quizás), un cocodrilo y un perfil humanoide. Esto resalta la ausencia de personaje – animal o humano – en la fotografía de alambre de púas cubierto en yeso o pintura blanca. Cuatro de las imágenes son fotos, dejando impar al dibujo en tinta. Tres fotos son oscuras, con apenas un foco tenue de luz que revela animales de juguete. Las otras dos imágenes representan más claridad que oscuridad. Cuatro están a color; la del cocodrilo está en escala de gris. Cuatro tienen formato de rectángulo – dos verticales, dos horizontales, mientras que la del asno es casi un cuadrado.

La cara humanoide en tintas grises cobra vida a partir de unos trazos fijos que marcan mentón, labios, nariz, frente y orejas de conejo. El resto se esfuma en manchas y pinceladas translúcidas. La ausencia de ojos sugiere una criatura ciega. Presenta su rostro a un viento o flujo de agua que amenaza con borrarla de la hoja. Su expresión es apacible y serena.

Finalmente, la última fotografía parece retratar una pared gris cubierta con yeso o pintura blanca y alambres de púa. El emparejamiento es incongruo. El material blanco es espeso y fue aplicado con prisa y/o descuido, dejando un borde grueso con forma orgánica. La pared gris aparece granosa, como las fotos de los animales.

Un mundo incierto habitan estas imágenes. Un hilo conductor entre todas que llama la atención es la imprecisión. Las figuras y formas se confunden, como si al próximo instante fueran a desaparecer. Las miramos y sus detalles evaden la memoria. Las volvemos a mirar, buscando anclarnos en algún detalle sólido. Encontramos, en vez, ambigüedad.

Texto de Otilia Heimat
sobre la obra de Elian Echagüe

Aislamiento es parte de un diario personal que Elian Echagüe mantiene desde el año 2019. Para este proyecto seleccionó aquellas entradas realizadas durante la cuarentena impuesta debido a la pandemia de Covid-19.

El rostro es un mapa de sinuosidades, arrugas, agujeros, pelos, superficie, el rostro actúa de marco, de pantalla, clave de formación de subjetividad a través de las expresiones aprendidas en un sistema cultural y social que media las interpretaciones e impone una estética.

En Aislamiento, se superpone otro mapa que funciona de pared, inscripta en la tradición de las máscaras, con trazos escarbados, que premonizan y son testimonios de violencias implícitas, hay escritura indescifrable cuyo código se nos niega. Un paisaje múltiple, en capas. Protección contra un supuesto enemigo invisible y también una separación radical del mundo. Solo los oídos quedan, la
vista negada, el olfato perimido, la boca encerrada. Este tiempo de encierro marca una renunciación a lo sensorial, todo lo táctil nos es negado, y es a esto que apunta aislamiento: el cercenamiento de lo corporal, por un lado, pero también en otro plano como enfrentar una sociedad cuya vigilancia biopolítica nos lleva a ser identificados por nuestra data biológica y entonces también plantea una forma drástica de resistencia, en la cual la intensa claustrofobia implícita cuestiona las limitaciones de la máscara. La ambigüedad marca el contorno: solo la zona de la boca mantiene un contorno, en tanto que la zona de los ojos y boca es plana, como una muralla. Se ha dicho que el rostro es un cuento de horror. Aislamiento propone un posible vistazo a este horror sin la mediación de parámetros aprendidos.

Apenas los trazos de vidas prescindibles aparecen en este video. Rojo, azul, amarillo y verde, los colores elegidos para significar diferencia, es decir es una vida y no otra, aunque esto también es ambiguo. Tanto puede ser la misma persona o varias. El tiempo marcado es de una rapidez que apenas si deja tiempo a mirar. Es como si se quisiera negar la posibilidad de aprehensión por la
mirada; evoca a una fantasmagoría de ausencias. El acto de disolución de los contornos ubica las imágenes en el territorio de los espectros que deambulan, y cuya presencia nos interpela, pre-anunciando nuestra propia precariedad. El ser en el mundo deviene una sucesión de imágenes carentes de contorno y agencia en una primera lectura, sin embargo esa misma vaguedad sugiere la
membrana, la piel, la mirada huidiza.

La textura de las imágenes recuerda a los espejos translúcidos que se utilizan en las puertas que dan a la calle, y con ello llega la duda de la posición del quien mira: ¿se produce, acaso, desde una interioridad marcada por fronteras, o desde puertas que ya no se abren al exterior por temor a lo que vendrá? Estas son algunas de las interrogantes que plantea Pandemia Invisiblx. Aunque el nombre establece líneas claras de interpretación, las imágenes lo contradicen y dan lugar a la ambigüedad.

Texto de Luis Ocampos Pompa
sobre la obra de Natalia Martínez

Lo cotidiano se ha vuelto un tema urgente en el arte contemporáneo. Mejor dicho, urgente se ha vuelto tratar las emociones en lo cotidiano. La pandemia, y el posterior encierro que sobrevino como medida sanitaria para frenar los contagios, han reconfigurado el presente a una velocidad tal que ha dificultado poder entender qué es lo que está ocurriendo con total claridad. Pasado el espasmo de aquellos primeros días, de algún modo ahora tratamos de comprender la nueva realidad ante la cual nos encontramos. El tiempo en que la gente se juntaba, sin preocuparse demasiado por contraer alguna enfermedad letal, hoy nos resulta lejano.

Lo normal no es una realidad perenne. Estamos cambiando constantemente; estos procesos podrían sentirse algo traumáticos, con alguna resistencia ante el cambio, para luego entender que también nos podrían ayudar. La realidad nos remite a esa fragilidad constantemente para, tal vez, replantearnos el sentido de nuestra existencia.

A través de sus pinturas, Nat Martínez se hace el mismo planteamiento. En particular, ella se pregunta por lo material, lo que nos lleva a escenarios que nos resultan conocidos para quienes vivimos en Asunción, y que serían próximos para la artista: su casa, su comunidad, su cuerpo. Sin embargo, al mismo tiempo, hay un cierto extrañamiento, una sensación que se ha hecho común para muchxs en estos últimos meses. Nuestros modos de relacionarnos con los lugares donde vivimos, la manera en que los vemos, los sentimos, los percibimos, es distinto. Así también, nuestrxs cuerpxs, en cuanto territorios que habitamos, ya no son lxs mismxs que antes de la pandemia.

Nat ha estudiado en detalle las formas y los colores de su entorno, su técnica da cuenta de eso. Es por ello que también podemos ver en sus trazos una necesidad de reconectar con aquellas emociones familiares. Nos acerca a un deseo tangible de reencontrarse con lo que ella considera propio, sin dejar de cuestionarse por el sentido de este presente.

La pregunta por lo material, ante la perturbación de la noción de normalidad que creíamos y de las estructuras que nos sostenían, debería atravesar nuestros nuevos ensayos de cotidianidad. ¿A qué nos aferraremos ahora? ¿Cómo construiremos nuestras ideas de proximidad? Quizás podríamos retomar las palabras dichas por el artista Bill Viola: “debemos recuperar el tiempo para nosotros y dejar que nuestras conciencias respiren y que nuestras abarrotadas mentes estén quietas y en silencio. Esto es lo que el arte puede hacer”.

Texto de Esedele
 sobre la obra de Paolo Herrera

La obra de Paolo Herrera es a primera vista sencilla. Monocromáticamente aparenta discreta y reservada. Hojas de papel blanco tamaño mediano configuradas en cuadrícula no delatan mucho. A cierta distancia las manchas blanquecinas tirando a amarillentas pasan desapercibidas. La obra parece pedir un acercamiento inicial. A cambio ofrece un inesperado exceso de información.

El primer indicio de este intercambio es el número de hojas exhibidas. Hacemos un cálculo rápido de tantas columnas por tantas filas: 108. Este número se enciende en nuestras colectivas mentes, guiando la obra a un contexto histórico-contemporáneo local específico que todxs reconocemos. Con este pedazo de información contemplamos la obra con otra mirada.

Se trata de una obra socio-política y, a la vez, intensamente íntima; dos aspectos de nuestro día a día que están entrelazados de mil maneras, evidentemente para algunxs más que para otrxs. Para Herrera es palpable donde su intimidad y privacidad hacen cortocircuito con las políticas reaccionarias de nuestra sociedad (se podría decir: ésta «entra en corto» frente a expresiones disidentes de amor y sexo). Quizás no sea su intención principal ofrecer una obra política – es un hecho inescapable por su identidad sexual. Una obra de esta naturaleza de un artista no hétero-normativo siempre atrae lecturas de política y activismo en una sociedad intolerante, donde su existir es resistir. Sin embargo, es imposible ignorar ese número: 108. Esto identifica un consciente posicionamiento político contra la persecución estatal-policial de la comunidad LGBTQI.

Esta lectura contextual crea un cierto distanciamiento para con la obra, ya que nos lleva a considerar al artista como integrante de una minoría y de un movimiento. Herrera acorta esa distancia invitándonos a ser testigxs de su vida íntima.

La obra es un registro de la relación amorosa entre Herrera y su pareja más reciente, del 2015 al 2020. Es un calendario pasional y obituario emocional. La elección de semen como material es un recurso directo – no da rodeos a los tabúes de su temática: sexo, homosexualidad y derivados fluidos corporales.

La obra también es un autorretrato erótico, uno que no emplea figuración ni representa el cuerpo humano. Este detalle la asemeja a obras como “Everyone I Have Ever Slept With 1963-1995” de Tracey Emin. Herrera, al igual que Emin, retrata intimidad sexual y, es importante notar, algo más sutil. Retrata la intimidad entre dos personas que cambia, pierde intensidad y se desvanece. Retrata dolor y distanciamiento. La fecha aciaga de este registro es un filtro a través del cual miramos toda la obra, como si la relación hubiera estado inevitablemente condenada desde un principio.

Finalmente, es imposible ignorar cómo coincide el final de la relación con este año tumultuoso. Este detalle nos acerca aún más al estado emotivo del artista. Este año ha puesto a prueba nuestras relaciones interpersonales. La crisis de salud, la cuarentena y el distanciamiento social nos ha afectado adversamente a todxs. Aquí, como en todo el mundo, las tasas de divorcios, abandono familiar y abuso doméstico han incrementado singularmente. Por este motivo la obra adopta una identidad adicional: es retrato de nuestra cuarentena, de nuestros proyectos iniciados y abruptamente cesados, de normalidades sesgadas y de pérdida.  

Los artistas

Teresita González

Instagram: @teresitagonzalezpy
https://comounahojaenelrio.blogspot.com/

Teresita González (Asunción 1964), vive y trabaja en Asunción. Es fotógrafa, artista visual autodidacta y Dra. bioquímica. Su ensayo fotográfico “Hospital de Caridad” ha integrado la 10ª Muestra Latinoamericana de Fotografías y Documentales (Langreo, España) en el 2010.

En 2016 su fotografía ha sido seleccionada por la Duncan Miller Gallery, Santa Mónica (EE.UU) para integrar su colección de fotografías a ser ofrecida a coleccionistas de arte. En 2019 su obra “Plastic life” fue seleccionada en el Premio Henri Matisse que otorga la embajada de Francia en Paraguay.

González ha exhibido individualmente en el Centro Cultural La Manzana de la Rivera con “Clínicas, cerrando el círculo” y en el Centro Cultural Citibank con “Ytopías”. Ha tenido numerosas exposiciones colectivas en Paraguay, Argentina, EE.UU y España. Ha brindado conferencias acerca de su obra en Wichita State University, Washburn University, Lawrence Arts Center y en The University of Iowa (EE.UU).

En su obra ha experimentado con video, instalación y, actualmente, la mezcla de técnicas pictóricas con la fotografía impresa sobre papel de alta calidad.

Rebeca Benítez Sosa

Instagram: @rebecailustraciones
@cositoartesanias
https://rebecabenitez.wixsite.com/rebecailustraciones

Rebeca Benítez Sosa nació en Asunción, Paraguay, donde desarrolló su formación profesional como psicóloga y obtuvo título de Licenciada en Psicología Comunitaria de la Facultad de Filosofía, UNA. Paralelamente inició su formación en Ilustración participando en numerosos talleres y workshops, así como en muestras colectivas en centros culturales de la misma ciudad.

Como parte de su formación cursó distintos talleres, entre ellos Creación de libros Pop Up con Silvia Hijano entre Abril y Julio 2020, Técnicas de Ilustración para liberar la creatividad entre marzo y julio 2020 e Introducción a la Ilustración Infantil con Adolfo Serra entre mayo del 2018 y diciembre 2019, Cuerpo a Cuerpo con Ange Potier en noviembre del 2019, e Ilustraciones Libro Álbum con María José Puga en diciembre del 2015.

Entre el 2014 y el 2015 participó de la Residencia Artística Interdisciplinaria Casa Barco con Crear en Libertad en la ciudad de Asunción, Paraguay. En el 2013 participó del taller de Facilitación Grafica con Zulma Patarrago de Pataleta 2013 y en junio del 2016 del Taller del Surtidos Periodismo Ilustrado.

Ha colaborado con escritores nacionales e internacionales. Actualmente se encuentra viviendo en la ciudad de San Lorenzo y participa junto a otros artistas en el Proyecto Enajenar / En Casa Ajena con ilustraciones que buscan narrar percepciones personales en torno a la presencia de la tecnología en la vida cotidiana y vincular como sombra invisible.

Jonatan Fernández

Instagram: @jonatanmarce
Email: helloduchamp@gmail.com

Jonatan Fernández nace en Eusebio Ayala en 1993. Inicia su formación en pintura en el taller de la artista Edid Ramírez en Caacupé (2008, 2009). Actualmente es estudiante y tesista por la carrera de Lic. en Educación Artística por la UPAP.
Desde el 2010 expone de manera colectiva e individual.

Fernández formó parte del seminario Espacio/Critica en el 2017 impartido por Lía Colombino y Damián Cabrera. En el mismo año fue seleccionado para participar en el Proyecto Invernadero (2017/2018) organizado por el Centro Cultural de España Juan de Salazar, dentro del cual se desarrollaron una serie de talleres y tutorías.

Fernández expuso en dos ediciones de la Bienal Internacional de Asunción (2015, 2020) y obtuvo el Primer Puesto en el Concurso de Escultura del Centro Cultural Paraguayo Americano y el Comité Paraguay Kansas (2019).
Actualmente reside en Asunción donde desarrolla su labor artística.

Cecilia Avati

Instagram: @ceciliaavati
Email: avaticecilia@gmail.com

Cecilia Avati es oriunda de la de ciudad de Villarrica del Espíritu Santo, Guaira. Vivió en la ciudad de Asunción, en donde desarrolló su formación profesional en la carrera de Artes Visuales en el Instituto Superior de Artes “Dr. Olga Blinder”. Actualmente reside en Villarrica.

Participó de varias exposiciones, entre ellas, la Exposición Colectiva del ISA, Manzana de la Rivera, Asunción (2017); Exposición colectiva del ISA, CCJS, Asunción (2017); 2° Bienal de Asunción Significar lo imposible, MUSA – Museo de Sillas, Asunción (2017); exposición colectiva Corpus Dixit del Taller de Moreno, Asunción (2018); exposición colectiva Habitar-se, Caosfera, Asunción, (2018); Festival Confluencias de Arte, Clorinda, Argentina (2018), Bienal SIART Pequeña iluminación en una noche larga, La Paz-Bolivia (2019); exposición colectiva Alteridades, CCPA, Asunción (2019); y Proyecto Invernadero, CCJS, Asunción (2019). Como parte de su formación participó de una residencia artística Tribu de Trueno en Bariloche, Argentina (2019), y obtuvo el primer premio de la edición 2019 del Premio Henri Matisse.

Elvis Gauto

Instagram: @gauto_elvis
Email: elvis.gauto1997@gmail.com

Elvis Gauto Gaona, conocido como Elvis Junior, es un artista visual; nació en la ciudad de Itauguá en 1993. De 2016 a 2019 estudió Licenciatura en Artes Visuales en el Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA) en Asunción, donde a su vez optó especializarse en el grabado.

Durante su residencia como estudiante participó de varios concursos. Ganó dos premios de Artes Visuales en 2017 y 2019. Así también fue partícipe de congresos nacionales e internacionales sobre la investigación del arte y cultura visual.

Gauto es uno de los miembros fundadores de “Tarova Renda” (“lugar de locos”), que se inició a comienzos de 2019. Tarova Renda es un espacio-taller de creación artística que trabaja a puertas abiertas a todo público y tiene como objetivo quebrar el nexo entre artista y galería, para generar nuevos modos de apreciar la obra de arte, no como resultado final, sino desde su proceso de gestación. El trabajo de Gauto reafirma y rescata la vasta historia de grabado en Paraguay.

Esedele

Instagram: @artesedele
Email: mail@esedele.com
www.esedele.com

Esedele es artista, investigadora y gestora cultural de Asunción. En el 2009 cursó el programa “Advanced Visual Art Studio” de Parsons New School of Design (EEUU). En el 2010 obtuvo su licenciatura en Artes Visuales y en Escritura Creativa de Oberlin College (EEUU). En el 2015 obtuvo su maestría en Arte en Contexto de la Universidad de Artes de Berlín (Alemania). Desde el 2016 se ha instalado nuevamente en Paraguay, donde ha iniciado varios proyectos y plataformas culturales en colaboración con artistas locales y regionales. En el 2017 inició Temporal Festival de Arte conjuntamente con Vane Jesús, artista brasileña. El mismo año inició Festival Confluencias de Arte con Walter Tapponier, gestor cultural argentino. En el 2019 trabajó en el Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Seúl como recipiente de la beca “International Research Fellowship”. Este año es representante de Paraguay en el Continuo Latinoamericano de Performance 2020: Corpografías en contexto.

Esedele ha exhibido, publicado y trabajado en varios países, incluyendo Paraguay, Argentina, Alemania, Corea del Sur y EEUU. Como artista, sus géneros primarios son instalación, acción artística, vídeo y dibujo. Temas de enfoque en la práctica de Esedele incluyen el rol de instituciones y agentes culturales en mediar y crear discursos críticos sobre memoria, identidades colectivas, historias de conflicto y tensiones sociopolíticas entre comunidades, países y regiones.

Leticia Alvarenga

Instagram: @la_let
Email: lety.alvar.bernal@gmail.com

Leticia Alvarenga nació en la ciudad de Asunción, Paraguay en 1994. Obtuvo el título de Tecnicatura en Creatividad y Pensamiento Estratégico de “La Guapa”, Primera Escuela de Creatividad-Publicitaria Paraguaya, en el 2013.

Actualmente, se encuentra realizando el Trabajo Final de Grado para optar la Licenciatura en Artes Visuales por el Instituto Superior de Arte “Dra. Olga Blinder”, Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte, Universidad Nacional de Asunción. Ha participado de numerosas muestras individuales y colectivas. Trabaja como Hostess en Fundación Texo para el Arte Contemporáneo en Asunción desde 2018.

Dentro de su formación cursó distintos programas, talleres y exposiciones individuales y colectivas, incluyendo “Interiores”, muestra individual, instalación en la sala Salazarcillo del Centro Cultural de España Juan de Salazar, 2016–2017. Participó de las muestras colectivas “Se Alquila ESTADO/ASUNCIÓN DE PARAGAUAY”, muestra efímera de creación contemporánea en espacios en desuso, en el Mercado Municipal N° 2, 2016; “Zona Goya”, en el Centro Cultural de España Juan de Salazar, 2017; “Anatografías”, en La Caósfera, 2017; Seminario “Espacio/Crítica”, en el Centro Cultural de España Juan de Salazar, 2017; “Invernadero, arte, política, experimento”, en el Centro Cultural Juan De Salazar, 2017–junio del 2018; “Inventar el Paraguay en torno a la figura de Bartomeu Melià”, muestra colectiva en el Centro de Artes Visuales/Museo del Barro, 2019.

Luis Ocampos Pompa

Instagram: @al_fajor_
Email: ocampos.pompa@gmail.com

Luis Ocampos Pompa es licenciado en Artes Visuales por el Instituto Superior de Arte “Dra. Olga Blinder”, de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Nacional de Asunción. Tiene una especialización en Didáctica Universitaria por el Instituto Superior Salesiano de Educación y Filosofía de Asunción, Paraguay.

Actualmente, se desempeña como jefe de la Unidad de Espacios del Centro Cultural de la Ciudad Carlos Colombino/Manzana de la Rivera, de la Dirección General de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Asunción, y como docente en la Universidad de Desarrollo Sustentable de Asunción.

Entre los meses de junio y julio de 2017, organizó un taller de grabado en madera en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú. Los trabajos del taller han sido expuestos en Asunción, San Pablo y Foz de Iguazú.

Participó de las muestras colectivas del Premio Henri Matisse (Asociación para las Artes Visuales del Paraguay/Gente de Arte, Alianza Francesa de Asunción y Embajada de Francia en Paraguay, 2014), Xilografía 2.0 (Centro Cultural Paraguayo Americano, 2015), Mitografías (Centro Cultural Citi, 2016), Zona Goya (Centro Cultural de España Juan de Salazar, 2017), Anatografías (La Caósfera, 2017), Proyecto Invernadero: arte, política, experimento (CCEJS, 2017-2018), Festival Confluencias de Arte – 2ª edición (Clorinda, Argentina, 2019).

También ha realizado una exposición individual, titulada Predecir el pasado, en Asunción (Centro Cultural Citi, 2019).

Liliana Segovia

Instagram: @lilianasen
Email: lilifrancisca@hotmail.com

Liliana Segovia nació en la ciudad de Encarnación, Itapúa. Entre 1971 y 1979 vivió en Posadas, Argentina y en 1982 se trasladó a Asunción. Obtuvo su título de Lic. en Artes Visuales de la Escuela de Bellas Artes con sus tesis investigativa y documental sobre las mujeres “Galoperas”. Como parte de su formación realiza diversos talleres, entre los cuales destaca las tutorías de Livio Abramo y Olga Blinder.

En 1997 Segovia fundó el espacio Multiarte Galería y Centro Cultural. También es socia fundadora de Gente de Arte, de Asociación de Galerías de Paraguay (ASGAPA) y de la red de espacios alternativos del casco histórico de Asunción (ESCUCHA).

Desde 1991 Segovia exhibe ininterrumpidamente en muestras colectivas e individuales. Entre estas: Latin American Art Museum (Miami, 1998), Ponencia sobre Artistas Emergentes de Paraguay (2ndo Congreso Latino Artists, Multiple Realities Multiple Fictions, NYU, 2003), VII Encuentro Latinoamericano y Caribeño sobre Enseñanza Artística (Habana, Cuba, 2009), 1ra Reunión de Directivos de la Enseñanza Artística (Habana, Cuba, 2009), Antesala exposición individual (Museo Hospital de Clínicas, Asunción, 2018). El trabajo de Segovia ha sido publicado en varias plataformas y libros, incluyendo “Imago Mundi – Mirar desde el río” (Colección Luciano Benetton Italia, 2018), The New York Art Word (Edición Diciembre 2003), Destino Arte (Uruguay, 2010, 2011, 2012), Catálogo Libro 2011 Gente de Arte (Asunción), Libro Guía de las Artes Visuales – Paraguay 1811-2011 (Intercontinental Editora, 2011).

Montserrat Díaz Delgado

Instagram: @montserratdiazdelgado
Email: montserratdiaz71@gmail.com

Montserrat Díaz Delgado nació en la ciudad de Barcelona, España en 1971. A los 9 años se traslada a vivir a Esplugues de Llobregat donde inició su formación artística con los pintores Joan Bueno y Domingo Rubies. En 1991 es finalista en la Beca de Pintura de la Fundació Güell para socios del “Cercle Artístic Sant Lluc i Reial Cercle Artístic” de Barcelona.

Obtiene el título de Licenciada en Bellas Artes, especialidad de Grabado, por la Universidad de Barcelona en 1995. Ese mismo año participa en una beca ERASMUS en Hoschschule der Künste Berlin. En 2003, obtiene una diplomatura en Restauración Pictórica por la escuela de Artes y Oficios de la Diputación de Barcelona.

Participa en diferentes exposiciones colectivas en Barcelona: FAD-Fomento de las Artes y el Diseño, Pati Llimona, Galería “ARQS” y Galería “Kumbi Saleh”. Durante estos años es guía de exposiciones durante la Olimpiada Cultural ’92 y comienza laboralmente en el campo de la conservación y restauración en diferentes edificios de Barcelona.

En 2012 viaja a Asunción donde prosigue la formación artística en diferentes espacios como en el Seminario Espacio/Critica (CCEJS), Tragaluz, Centro Cultural Citibank, Galería MultiArte y en talleres de los artistas Enrique Espinola, Luvier Casali, Julia Isidrez, Beatriz Colombo y Paola Nuovo.

Participa en diferentes exposiciones colectivas en Asunción y Encarnación, como en la Manzana de la Rivera, El Star, CCEJS, CCCitiBank, Universidad Autónoma de Encarnación. Es seleccionada en la “2ª Bienal Internacional de Asunción – BIA 2017: Resignificar lo imposible” (MUSA, Museo de la Silla).

Actualmente reside en Barcelona donde continúa su trayectoria artística. Se mueve entre la creatividad, la experimentación de las técnicas y materiales y la escritura.

Nico Mierda

Instagram: @nicomierda
Email: nicodomskt@gmail.com

Nico Mierda reside en la ciudad de San Lorenzo, Paraguay desde 1996. A mediados del 2016 comienza su inclinación hacia las artes desde una práctica autodidacta y altamente influenciada por movimientos alternativos. Actualmente es estudiante de la carrera de Lic. en Artes Visuales por la UNA. Expone de manera colectiva y ocupa la labor de gestor cultural en torno a movimientos experimentales, de ocupación urbana e irrupción de espacios. Nico Mierda se nutre de la experiencia colectiva, singular, política, cultural suponiendo una suerte de investigación personal.

Nico Mierda ha participado de varios talleres y seminarios dentro del circuito local de las artes visuales, forma parte de una red colectiva que trabaja en torno a lo corporal, a la identidad, al género y existencias, desde donde se construyen pensamientos que bordean y desbordan la resistencia y ficción.

Ha participado de exposiciones y proyectos colectivos como Invernadero (Centro Cultural Juan de Salazar, 2019), como también de la CUBIC4 de la Bienal de Curitiba (2019), en donde pasa por una breve residencia en la PF2119, (Curitiba, Brasil, 2019). Cabe resaltar entre sus propuestas las experiencias de Habitarse (la Caosfera, 2018), iniciado primeramente por lx artistx Carmela Caballero y Re/Verb/Islas (2020), en conjunto con lx artistx Andre Unkiuts en la galería Agustín Barrios del CCPA.

Edu Barreto

Instagram: @eduamalofalso
Email: edu78barreto@gmail.com

Edu Barreto es diseñador gráfico, poeta y docente nacido en Asunción en 1978.
Ha participado de talleres y cursos sobre artes visuales en el CCEJS, ISA, Espacio Crítica (CAV/Museo del Barro). Cuenta con exposiciones colectivas: Ilustratena (CCEJS, 2011), Ilustráfico (CCEJS, 2012), Destiempo: dinamograma de Puerto Casado (Colegio Domingo Savio, Pto. Casado, 2016, CAV/Museo del Barro, 2016/ Parsons, School of Design, Nueva York, 2017; Universidad de Venecia, Venecia, 2017), Temporal (Asunción, 2017), Confluencias de Arte (Clorinda, 2017), Muestra de poesía visual (Umbral, espacio de arte, Bs. As., 2017), Anatografías (La Caósfera, 2017), Cambio de signo: una historia del grabado en Paraguay (CAV/Museo del Barro, 2019/2020), Voces Públicas (Parque de las Memorias, Bs. As., 2020). También ha tenido una exposición individual titulada Tanto Sueño, intervención a la Sala Zarcillo CCEJS, 2012.

Barreto realiza BienCerca: poesía íntima en lugares públicos desde 2016, una acción que consiste en lectura de poesía al oído en plazas y parques de Asunción y Montevideo, con acompañamiento de otrxs poetas. Actualmente la acción migró al ambiente virtual.

Otilia Heimat

Instagram: @yacyatere
Email: otiliaheimat@gmail.com

Nació el primero de marzo de 1947 a las tres de la madrugada cerca de Concepción. Su papá era soldado y su mamá se dedicó a criarlos bajo la atenta mirada de los vecinos. Ella era hija bastarda de Eleuterio Moraes, cuatrero conocido, y Felipa Marciana Reyes, de profesión marchante.

Elian Echagüe

Instagram: @elianechawe
Email: elianeechague@gmail.com

Elian Echagüe (Asunción, 1989) desarrolló sus inclinaciones artísticas desde su estudio en Diseño Gráfico, graduándose como Bachiller Técnico en Diseño Gráfico y Publicidad en el Centro Tecnológico Grafico (CETEG)

Echagüe es egresada de la INAES con Licenciatura en Educación Artística. Trabaja como docente de Educación Escolar Básica desde el 2012.

Actualmente está culminando la carrera de Artes Visuales de FADA de la Universidad Nacional de Asunción. Imparte talleres de arte, dibujo y pintura para niños/as y adolescentes.

En el ámbito de las Artes Visuales, las temáticas centrales de su trabajo plástico incluyen cuestiones relacionadas con la identidad, la violencia de género y los derechos humanos.

Natalia Martínez

Instagram: @natmartinez89
Email: natdelonge@gmail.com

Natalia Martínez, pintora, nace en 1989 en Asunción, Paraguay. Sus primeros pasos en el arte fueron con su padre, el cual le inculcó el amor por la pintura recorriendo talleres y museos en su infancia, a la par de sus lecciones de dibujo que él mismo le dictaba.

En el 2009 ingresa a la Universidad Nacional de Asunción en la carrera de Licenciatura en Diseño Industrial, simultáneamente empieza a trabajar en una galería de arte, lo cual reaviva su amor por el arte, años después decide trasladarse al Instituto Superior de Arte, comenzando así su carrera en Licenciatura en Artes Visuales. Durante el transcurso de su carrera fue seleccionada para 4 muestras colectivas de los talleres de dibujo y pintura.

Tras culminar sus estudios toma clases con el artista Emilio Cutillo, pintor de profesión de larga trayectoria.

En el 2018 funda con otros artistas el Colectivo de Artistas «Taller de Moreno» exponiendo con éstos en la muestra colectiva auto-gestionada «Corpus Dixit».

En 2019 el colectivo resulta ganador de la categoría Artes Visuales del concurso «Emergentes, fondos para el arte», con el premio realizan una muestra itinerante denominada » T-errario Público».

Ha participado de múltiples exposiciones colectivas. Entre ellas: “Hacia Donde Va Nuestro Mundo” (2011), “20 Años del ISA” (2016), Bienal de Asunción – Museo de la Silla (2017), “Corpus Dixit” – Taller de Moreno (2018), Búsquedas – Centro Cultural Clemente Róga (2018), Encuentros – Fundación Paraguay Cultura (Buenos Aires, 2018) y Alteridades – CCPA (2019).

Vive actualmente en Asunción y se encuentra preparando su primera exposición individual.

Paolo Herrera

Instagram: @megustanlospicnics
Email: paolo.phneutro@gmail.com

Paolo Herrera es artista visual y gestor cultural nacido en Volendam, San Pedro, Paraguay. Se inició en el arte gráfico desde la formación académica como dibujante y pintor, pasando a la instalación y el arte de objeto. Presentó las exposiciones individuales Entre el mito y la forma (Alianza Francesa, 2009) y Bajo la huella ontológica (Alianza Francesa, 2010). Obtuvo mención especial en el Premio Henri Matisse durante los años 2011, 2012 y 2013. Participó en diversas muestras colectivas. Estudió Artes Visuales y en la actualidad se desempeña como gestor cultural, diseñador gráfico, editor y comunicador.

Más sobre la muestra

Proyecto Enajenar / En Casa Ajena

El proyecto
Este proyecto reunió artistas y gestorxs culturales locales de Paraguay para una acción colectiva que estrechó el distanciamiento cultural generado por la presente pandemia.

Cada participante postuló una obra de género visual producida este año (2020). Imágenes o vídeos de esta obra se enviaron a otrx participante, quien, tras “convivir” diez días con ella, redactó un texto reflexión de 300 a 500 palabras. Además, cada participante recibió imágenes o vídeos de la obra de otrx participante sobre la cual también escribió un texto de 300 a 500 palabras. De esta manera cada participante produjo un texto acerca de una obra ajena y recibió un texto acerca de una obra propia. El emparejamiento de artistas con obras se hizo de forma aleatoria.

Publicamos simultáneamente las imágenes, los vídeos y los textos en redes sociales y en la página web www.redgris.com el 1ro de Julio 2020.

Sobre los textos reflexivos:
Este texto puede ser ensayista, prosa, poesía o tomar otras formas. Puede responder las siguientes preguntas: ¿Cómo me hace sentir la obra? ¿Qué me hace pensar la obra? ¿Qué memorias suscita en mí? ¿A qué cuestionamientos me lleva? ¿Cuál fue mi reacción inicial? ¿Ha cambiado esta reacción tras unos días? El texto puede indicar detalles de la obra que resaltan: técnicas particulares, uso de color, significancia del título, tamaño, dimensiones, materiales, temperamento, referencias culturales, referencia a otras obras, contexto, etc. También puede tomar forma más creativa.

Concepto
Enajenar es el acto de transferir posesión de un objeto. En el contexto de este proyecto invita a lxs participantes a entregar temporariamente una obra a una persona ajena. Esto representa un acto de vulnerabilidad. Nos abrimos a la posibilidad de crítica y rechazo. Esperamos, en cambio, conexión, apoyo y aliento.

En Casa Ajena, una frase muy nuestra, hace referencia a la obra propia en manos de otrx. También es un recordatorio de las cosas que hemos renunciado en la presente crisis sanitaria. Entre ellas, el lujo de visitar a unx amigx o vecinx, las reuniones en familia o compartir físicamente un espacio con extrañxs.

Enajenar / En Casa Ajena es respuesta a dos males que acechan la escena contemporánea paraguaya de arte. El primero es reciente: la pandemia COVID-19 y la parálisis que ha producido social-, económica- y culturalmente. Obras creadas este año retratarán una respuesta colectiva a ello desde distintas perspectivas. El segundo mal ha acompañado nuestra producción y praxis hace décadas: la falta de recepción crítica.

Asunción representa un circuito limitado dentro del mundo de arte, con escasos recursos y respectivos focos de control. Uno de los problemas más urgentes para artistas y gestorxs culturales es el de documentación y archivo. Desafortunadamente no hay significativa recepción crítica para la producción artística local. Esto significa una insuficiente producción de textos curatoriales y teóricos que sirva de referencia (académica / histórica / curatorial / artística). A la vez no existen archivos que se sostengan en plataformas accesibles, propiamente estructuradas y exhaustivas para reunir los pocos documentos y registros existentes. La resultante retroalimentación negativa disminuye la capacidad de artistas y gestores culturales de potencializar las capacidades creativas locales, de conectarse unxs con otrxs y de entablar nexos y proyectos duraderos.

Enajenar / En Casa Ajena propone una alternativa a este statu quo. A lo largo de un mes, comenzando con la convocatoria y culminando con las publicaciones masivas, generamos una acción colectiva polifónica que haga contraste a la inercia normativa.

Las visitas dentro de la galería serán previo agendamiento, para ingresar o estar dentro de la zona de obras, deberán seguir el protocolo de lavado de manos, toma de temperaturas y alcohol en gel.